Rutinas que desaparecen

Ahora, sin venir a cuento, hojeando un folleto del carrefour, acabo de pensar que cuando desaparece un persona, también desaparecen las rutinas asociadas a ella, y así, de repente, un año después, se me ocurre que nunca volveré a desplegar la tabla de madera pegada a la pared que servía de práctica mesa a mi tía Julia, y sobre la que a veces se recostaba a echar una siestecilla al calor de la estufa. Tampoco sé si su casa seguirá siendo un “alicia en el país de las maravillas” ahora que ya no está ella, y ya no volveré a tocar desde la calle en la ventana de su cocina al tiempo que grito “tíaaaaa” para que salga a abrir el cerrojo.

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6 Responses to “Rutinas que desaparecen”


  1. 1 emilio noviembre 18, 2007 en 4:53 pm

    hola nuria, desaparecen las rutinas y desaparece algo de ti, que solo recuperas al recordarlo, un año después o cualquier día sin saber porqué

    me debes noticias de mara, me gustaría que escribieras más a menudo

    un saludín

  2. 2 acróbatas noviembre 21, 2007 en 10:26 am

    Pero no acaba de desaparecer del todo porque esas cosas y, sobre todo, ella, sigue en tu recuerdo.

    A mi también me gustaría que escribieras más a menudo.

    Un beso.

  3. 3 Hester Prynne noviembre 21, 2007 en 4:41 pm

    ¡Hola!
    Te he vinculado en mi nuevo blog (que no sustituye a La Letra Escarlata, sino que lo complementa). ¿Te pasas a verlo?
    http://losparamosdecharlotte.blogspot.com/
    ¡Besos!

  4. 4 Sonia noviembre 27, 2007 en 9:44 am

    Como estoy fatal por la edad, pues he puesto el comentario donde no era….

    Las pérdidas son terribles y los objetos que rodean las pérdidas lo son aún más… Son interminables heridas con colores, olores y vida propia, pero recuerda siempre que los objetos tiene derecho a morir y que a veces debemos ser sus verdugos.

    Un abrazo súper y te sigo debiendo mil cafés en el Palace aunque vayamos en vaqueros,ja,ja,ja.

    Nota: Tú me “debes” a mí, poemas, no te olvides.

  5. 5 carmen robasueños diciembre 11, 2007 en 11:01 am

    Es extraño cuando alguien se va y lo que más echas en falta son las pequeñas cosas. Esos hábitos a los que casi no se presta atención, pero que de tanto repetirse nos hacen creer que son eternos. A la vez es bonito pensar que un objeto, como tu mesa plegable, se llena de los recuerdos de una persona. Deja de ser sólo una mesa plegable y esconde un secreto.

  6. 6 weblog diciembre 16, 2007 en 1:57 am

    a veces,echas de menos ciertas rutinas.Y, es curioso porque cuando las tienes no las “valoras” o no piensas que las vas a echar de menos.En fin..que me he liado 😉

    saludos


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