Me he mudado

stop. sigue en www.editoraconcarrito.com

Ahora estoy aquí:

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Por eso es tan difícil escribir una novela

Me pide perdón por sus continuas interrupciones y yo le digo que todo en esta vida es una pura interrupción, que no se afane tanto en separar las cosas unas de otras, porque todas bullen al mismo tiempo, por mucho empeño que pongamos en evitarlo, lo banal mezclado con lo grave, lo presente con lo pasado, lo necesario con lo azaroso, y que de entender algo es sólo así como se entiende, aceptando esa misma confusión como pista valedera. Por eso es tan difícil escribir una novela.

Carmen Martín Gaite en Nubosidad Variable

Corea del Sur

El sábado tenía dos llamadas perdidas en mi móvil de un número raro que, por el prefijo (gracias Google) parece ser de Corea del Sur. Si fuera así, sólo podría haberme llamado una persona.  Me ha gustado imaginar que alguien a quien conocí en un lugar muy distinto, me recordaba todavía desde un país tan lejano. Me puse a ver fotos antiguas y pensé “tengo que decirle que ahora llevo falda”.

(Si lees esto, mándame un mail, aunque las llamadas hayan sido una rara coincidencia y el prefijo no sea de Corea del Sur).

Mario Merlino, poeta, activista de la traducción

Hace menos de una semana, hablando un poco de todo y también de un libro de entrevistas, Amaia y yo recordábamos su entrevista a Mario Merlino para Consumer.es. Yo le decía: “es una entrevista muy buena” y ella respondía “él es muy bueno”.

Amaia me ha llamado ahora mismo para informarme de que Mario Merlino murió ayer. Juan Cruz escribe el obituario en El País y precisamente menciona la entrevista que hizo Amaia. Le he vuelto a decir lo mismo “es que aquella entrevista era muy buena” y ella ha vuelto a responder lo mismo “él era muy bueno”.

pd: ya me gustaría a mí que Juan Cruz citara algún día en El País cualquier cosa que hubiera hecho yo.

Redirección con .htaccess y con html para blogs

Nota: este es un post sobre redireccionamiento de dominios para principiantes:

Estos días he estado actualizando la versión de wordpress de revistaiguazu.com y de deotroplaneta.com. Al ponerme con eso, he visto que la mayoría de la gente que linkaba a estas webs (son blogs, en realidad) lo hacía con una url antigua, que era http://www.idazki.net/revistaiguazu y http://www.idazki.net/deotroplaneta. Como había movido las carpetas en el servidor y ya no tenían la misma raíz, me ha tocado hacer un apaño, que seguramente no es la forma más optima de hacer esto, pero que al final, después de muchas vueltas es la que me ha servido. Me sonaba que tenía que crear un archivo llamado .htaccess en esas carpetas en mi servidor y que ahí tenía que poner un código determinado. Tras buscar en foros y probar unos cuantos, el que me ha servido es éste:

Options +FollowSymLinks
RewriteEngine on
RewriteRule (.*) http://www.deotroplaneta.com/$1 [R=301,L]

En mi caso, ya había creado un archivo .htaccess por defecto (que estaba oculto y que se veía sólo después de seleccionar en el filezilla -el programa de ftp para subir y bajar archivos de mi servidor que utilizo- que mostrase también los archivos ocultos), y no sabía muy bien si éste código se tenía que añadir al ya existente o si se trataba de borrar todo y poner sólo esto. Tras probar ambas cosas, lo que funciona es borrar todo y dejar sólo esas tres líneas que he puesto arriba.

Por otra parte, me he encontrado también que tenía un blog en blogspot otroplaneta.blogspot.com que también quería redireccionar al dominio http://www.deotroplaneta.com. Aquí el problema era que en blogger no hay manera de subir un archivo .htaccess (o al menos yo no he encontrado cómo hacerlo) y necesitaba poner la redirección en el mismo código de la plantilla. Tras buscar por ahí, la solución es fácil. Se trata de ir a configuración > plantilla y añadir este trozo de código justo al principio del todo, después de <head>:

<META HTTP-EQUIV=”REFRESH” CONTENT=”0.0000000000001;URL=http://www.deotroplaneta.com”>

el número 1 equivale al tiempo (1 segundo) que tardará la página en redireccionar a la url que le digamos.

Este post sobre todo lo escribo para que me sirva a mí misma como guía (que no soy experta programadora ni mucho menos) la próxima vez que quiera hacer algo así.

Editora ama de casa

Mientras ejerzo de editora en casa, a la búsqueda de nuevos talentos por internet, saltando de link en link, añadiendo favoritos y etiquetas de “leer más tarde”, revisando mails… también ejerzo de ama de casa, pongo lavadoras, podo las plantas de la terraza, frego los cacharros de la noche anterior, doblo yo sola sábanas dobles…

Entre mail y mail, me da tiempo incluso a sumergir una toalla blanca en agua con lejía, para intentar quitar unas manchas impertérritas. Froto y froto y no hay forma. El agua con lejía huele a piscina, a cuando aprendíamos a nadar agarrándonos a tablas flotadoras de color azul y blanco. Entonces todo eran pequeños logros: mantenerse a flote, avanzar un par de metros, de espalda, estilo crol, llegar por fin nosotros solos al otro lado de la piscina, comenzar a hacer largos uno tras otro, uno tras otro… Aprender a nadar era importante. Nunca se sabía si algún día nos caeríamos de un barco o si una ola se nos llevaría en la playa o una corriente en el pantano. Éramos de interior, los viajes a la playa eran eso, auténticos viajes, aunque no estuviera a más de hora y media en coche, la distancia psicológica era abismal. Además, en la playa siempre llovía. Deba, San Sebastián, Zarautz… en mi memoria de entonces siempre estaban teñidos de un leve txirimiri, fuera la época del año que fuera. Las excursiones de los fines de semana eran al pantano, al río para asar pimientos o a las piscinas descubiertas de Gamarra. Saber nadar nos mantenía a salvo.

No me he puesto guantes, las manos se me han quedado un poco tirantes y su olor me recuerda al de las de mi madre cuando nos lavaba las cosas a mano. Ayer las manos me olían a limón y me recordaban a Lisboa. Esta mañana, desayunando en la hamaca un batido de chocolate, pensaba en Nicaragua. Ninguno de estos lugares existía cuando aprendía a nadar. Cada paso sigue siendo todavía un pequeño logro.

Caballos salvajes

Hoy me ha dado por pensar (de nuevo) en esta película. Qué grande Hector Alterio.



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