Los que me conocen saben de mi debilidad por este diccionario. Tengo pendiente algún día escribir sobre mi particular relación con él, pero si hoy escribo este post es porque acabo de descubrir una polémica que desconocía que al parecer rodea a este diccionario.
Uno de los hijos de María Moliner, Fernando Ramón Moliner, explica en esta web que el diccionario que hoy en día se puede comprar (la “segunda edición” de 1998), la que tengo yo en casa, no es en realidad el diccionario que concibió su madre, sino que la Editorial Gredos lo ha cambiado de manera grave, con el permiso de la viuda de otro de los hijos de Moliner, que era oficialmente el titular de los derechos tras un acuerdo privado con sus otros tres hermanos, y que murió prematuramente unos pocos años después de este acuerdo.
A mí la idea de una “segunda edición renovada” que era más o menos como lo presentaban los editores, ya me parecía un pelín rara, sobre todo porque estaba segura de doña María Moliner no podía incluir en su diccionario original (del año 1966) una palabra como “internet”, por ejemplo, y porque yo siempre había entendido el María Moliner como un gran esfuerzo y un reflejo de su época. El argumento de los editores viene a ser que los diccionarios evolucionan con su tiempo, y más un diccionario de uso, y el de su hijo viene a ser que los editores han cambiado sustancialmente el espíritu del diccionario de su madre, que, entre otras cosas, lo planteaba más como una agrupación de términos por ideas, en vez de una ordenación alfabética de los mismos.
Como no tengo una edición “original”, no puedo opinar mucho más, pero en cuanto pueda echaré un vistazo en la biblioteca. Sin duda, es una discusión bastante interesante. Podéis leer toda la información en www.mariamoliner.com
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